De tú a tú con… Ibán Bermúdez Betancor

Ibán Bermúdez Betancor representa uno de esos casos que nos demuestra que lo imposible es posible en personas como tú y como yo, como la mayoría de todos nosotros, que reímos y padecemos, que llevamos a nuestra espalda el bagaje de nuestros aprendizajes y creencias, de lo que es y no es alcanzable en la vida. Él es, en esencia, querer y poder, querer y conseguir.

En una revisión médica rutinaria a Ibán le detectaron ciertas anomalías por lo que los médicos le recomendaron ingresar para hacerse una serie de pruebas. Tres semanas más tarde le diagnosticaron linfoma de Hodgkin, un cáncer en el sistema linfático.

Actualmente, Ibán no solo está sano sino que es una persona totalmente diferente, tiene un blog con miles de visitas que compagina con su pasión por viajar y acaba de escribir su primer libro, “Cuando abracé la vida”, que ya va por su segunda edición.

Ibán BermúdezLibrería Centro: Tras recibir la noticia de tu diagnóstico de cáncer abriste tu blog y en la primera entrada escribiste en letras mayúsculas QUIERO SEGUIR VIVIENDO, ¿cómo transformaste el miedo inicial en la fuerte convicción de que sanar era posible?

Ibán Bermúdez Betancor: Mientras estuve ingresado en el hospital esperando por un diagnóstico médico, fui consciente de que la vida era aquí y ahora, que podía acabar en cualquier momento, y me hice la pregunta de si realmente estaba aprovechándola. Al darme cuenta de que podía morir, me dieron unas ganas inmensas de vivir y por eso lo quise resaltar en la primera entrada del blog, un blog que nació con la única intención de informar a los demás sobre mi estado, pero que después se convirtió en mi balsa salvavidas…

LC: La aparición de tu terapeuta, José Antonio Manchado, por lo que relatas en tu libro, fue providencial para tu recuperación, ¿fue casualidad o lo atrajiste a tu vida con tu cambio de actitud y tu fuerte deseo de sanar?

IBB: Yo ya me río de las casualidades, jajaja, de hecho dicen que “casualidad” es el pseudónimo que utiliza Dios para firmar sus obras, así que nada pasa por casualidad. El libro se titula CUANDO ABRACÉ LA VIDA y he identificado el preciso instante en que abracé la vida. Fue la misma tarde después de salir del hospital sabedor de que tenía cáncer. Miré al cielo y pedí a Dios que me ayudara, que estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera de mi mano con tal de sanar, porque quería seguir viviendo. A partir de ahí, todo comenzó a cambiar, apareciendo personas en mi vida que a la postre serían claves en mi recuperación, como José Antonio Manchado. ¿Fue casualidad? Quizás con esa petición que le hice a Dios o al Universo empecé a vibrar en la frecuencia de la vida y no en el miedo, atrayendo a personas que me ayudarían.

LC: ¿Podría decirse que la vida sabe lo que nos conviene pero no nos damos permiso para recibir sus regalos?

IBB: Quiero confiar en que la vida siempre nos dará lo que necesitamos en cada momento. Es un camino compuesto por teclas blancas y negras y, al igual que sucede con el piano, todas son necesarias para que suene una melodía perfecta. El problema es cuando nos hacemos adictos a las blancas y queremos saltarnos las negras, pero detrás de esas negras siempre habrá un regalo o aprendizaje esperándonos. Debemos ser pacientes y confiar…

LC: No cabe duda de que la actitud es clave pero, ¿cómo crees que afectan las palabras del médico a la actitud de la persona que recibe el diagnóstico?

IBB: He tenido la experiencia de ser atendido por diferentes médicos, uno durante mi ingreso en el hospital que me inundó de miedos, y otro especialista que llevó mi caso después de conocer mi diagnóstico de cáncer y puedo afirmar que su papel ha sido ejemplar, pues no solo me transmitió esperanza sino que incluso me ocultó la gravedad del diagnóstico. Si yo llego a saber todo lo que tenía, hubiera sido una losa bastante pesada sobre mis hombros, incluso hubiera llegado a pensar que mi sanación era imposible. De hecho, el “Doctor Amor” como yo lo llamo cariñosamente, ha leído el libro y me ha confiado que soy un superviviente, que casos como el mío invitan a reflexionar que puede haber algo más allá de la medicina. Por eso yo suelo hacer esta reflexión: ¿es necesario que los médicos asusten con los diagnósticos, que incluso se atrevan a calcular el tiempo estimado de vida? Todos moriremos en algún momento, al final del camino lo único que vamos a encontrar será nuestro funeral, pero ¿quién sabe cuándo llegará ese momento?

LC: Ibán, ¿qué es para ti la “enfermedad”?

IBB: La enfermedad es una oportunidad que te da la vida para sacar tu mejor versión. Es un aliado que te viene a indicar aquello que debes cambiar en tu interior para volver a conectarte con la vida, por eso no hay que luchar contra ella, sino atenderla y escucharla.

 Ibán Bermúdez Betancor

LC: Cuentas en tu libro que para poder sanar tuviste que cuestionarte todo lo aprendido y cambiar la visión que tenías de ti mismo, ¿cómo se enfrenta una persona a la imagen del espejo para cambiar las cosas que no le gustan de sí misma?

IBB: Lo de cuestionarme todo lo aprendido y cambiar la visión que tenía de mí mismo fue mucho después. En mi primer encuentro, José Antonio Manchado me habló de las causas emocionales y me comentó que sería necesario desactivar la causa que había provocado la enfermedad, porque si no volvería a brotar en cualquier otro momento. Y yo, que quería sanar completamente, le pregunté cómo podría encontrar esa causa emocional, a lo que me respondió que escuchara mi corazón y algún día encontraría la respuesta. Y así fue como empecé a mirar hacia dentro sin saber muy bien qué buscar porque creía que era totalmente feliz.

Claro que da muchísimo miedo observarte y encontrar incoherencias, porque si las detectas sabes que es necesario emprender acciones para volver a la coherencia, y ese es nuestro mayor obstáculo, el miedo al cambio. Por eso se necesitan buenas dosis de valentía, y ser valiente no es no tener miedo, sino hacer las cosas a pesar de los miedos. Pero si nos damos la oportunidad de cambiar y sentimos que esos cambios nos están aportando bienestar, tal vez ya no queramos parar…

LC: Y ahora, ¿qué es para ti la “vida”?

IBB: La vida es un milagro, un regalo, una bendición y no una obligación. Venimos al mundo a ser felices y no a sufrir.

LC: Con lo que sabes ahora, si pudieses elegir no haber tenido cáncer, ¿lo harías?

IBB: Soy lo que soy gracias a todo lo que ha sucedido, así que no cambio absolutamente nada. ¿Dejarías de lado a tu mejor amigo? Yo no y el cáncer se ha convertido en el mejor amigo de mi vida porque me vino a mostrar el verdadero significado de la felicidad. Siempre lo recordaré muy agradecido.

LC: ¿Qué te gustaría compartir con alguien que acaba de recibir el diagnóstico de una enfermedad grave?

IBB: Me gustaría que, a pesar de los miedos, se abriera a la posibilidad de que la enfermedad lo ha venido a ayudar. Puede ser un gran regalo para transformar su vida y solo tiene que ser valiente para abrirlo y escuchar su mensaje. Que no se crea nada, simplemente que experimente y saque su propia conclusión.

LC: Muchísimas gracias, Ibán, por compartir tu valiosísimo aprendizaje con todos nosotros y contribuir a que en los momentos oscuros nos enfoquemos en la luz.

IBB: Muchísimas gracias a ustedes por invitarme. ¿Ha sido fruto de la casualidad? Solo sé que una amiga me comentó la posibilidad de ir a Zaragoza a presentar el libro y, de repente, recibo un mensaje de ustedes invitándome. Sea como sea, espero que mi experiencia haya aportado luz y esperanza aunque solo sea a una persona. Si es así, habrá merecido la alegría venir hasta aquí.

Ibán Bermúdez Betancor presentará su libro “Cuando abracé la vida” por primera vez en Zaragoza y nos hablará de su experiencia, el lunes 29 de mayo, a las 19 horas, en Librería Centro (C/ San Andrés, 9). Puedes seguir a Ibán a través de su blog y de su perfil de Facebook.


"Cuando abracé la vida" de Ibán Bermúdez Betancor

 

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