La Caja de Ibán

Aún seguimos “flotando” tras la conferencia de presentación de su libro “Cuando abracé la vida“.

Ibán Bermúdez Betancor

Desde que comenzó a hablar, tenía entre sus manos su Caja roja brillante y con lazo dorado que, como compañera de viaje, desde tan lejos nos llegaba. Su presencia emanaba una energía especial. Su mirada, limpia, abierta, de esas “que cuando te mira, te mira”, cautivó a todos los asistentes de la librería desde el primer minuto.

Notabas que estabas ante alguien grande, grande de verdad. Con esa grandeza que emana de la sencillez, de la humanidad sin dobles fondos, de la experiencia absoluta, de un ser humano pleno, coherente y completo.

Ibán Bermúdez Betancor es lo que se puede llamar un ser humano en el concepto más profundo de la expresión. Ese concepto de trascendencia, de conexión con aquello que nos convierte en seres creados para proyectarnos en otros seres. Conectado con la esencia de lo que somos realmente, no de lo que se pretende que seamos, sino de lo que somos, nos conectó con él y él nos hizo conectar con nosotros y por unos instantes al menos, pudimos ver en nuestras almas el amanecer de nuestro potencial: un sol de amor que está ahí oculto, bajo el horizonte, pero que si despiertas pronto y te tomas tiempo para esperarlo, asoma en lontananza, erguido, firme, dispuesto a alumbrarte y a envolverte en su calor protector y generador de vida.

Y nos regaló. Nos regaló lo más valioso que una persona puede regalarnos: su tiempo. Porque el tiempo es algo que no podremos recuperar nunca. Por eso Ibán nos propuso percibir y vivir nuestro tiempo desde el amor por nosotros mismos, eso que llaman mal a veces “egoísmo” y sí, hay que ser egoístas y querernos de verdad para llenarnos de amor, poder rebosarlo y derramarlo sobre el mundo.

Y nos ofreció su Caja. Y la destapó sin tener que destaparla. Sin abrirla, hubo contenido para todos. Para todos en la sala de la librería, para todos en este planeta y todos los planetas donde hubiere vida, pues es la vida, vida, lo que la Caja de Ibán contenía. Pero era también la caja de Pandora de nuestras falsas percepciones, de nuestras absurdas creencias.

Los abrazos de vida de Ibán

La Caja empezó a emitir seguramente una señal de contacto con cada uno de nosotros. Nos hizo claramente percibir cómo cada poro de nuestra piel respiraba cada emoción sentida; cómo cada órgano de nuestro cuerpo escuchaba atentamente cada susurro de nuestro sentir silencioso; cómo nuestro sistema vital quería hablar, desde la manifestación, de nosotros mismos y de cuán equivocados estamos al sentir la vida y sobre la vida como lo hacemos.

La Caja de Ibán fue juez y maestro de todo cuanto vivimos en el pasado, de cómo “no” vivimos en el, para nosotros, inexistente “presente” y de cómo somos y debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad total de nuestro futuro. No como una teoría. No como una clase más de desarrollo personal al uso, sino desde la prueba viviente más probatoria que pudiésemos tener: alguien que vino a la vida para quedarse e invitar a otros a hacerlo. Y de cómo hacerlo con plenitud, con la experiencia más conmovedora del universo: la vida elevada al Amor, máxima potencia de todo lo creado.

Y vimos su futuro. Lo vimos conferenciando, transmitiendo por todo el mundo, llenando salas y tocando miles de almas con la magia de su Caja que es su mayor tesoro. Y es su mayor tesoro porque nos la regaló.

Ahora, la caja física está en nuestra librería como un regalo de amor y recuerdo. Una Caja que es maestro y juez del propósito con el que un día nos comprometimos frente a cada ser humano que se acerque a este Lugar para Sentirse Bien.

Y tú, Ibán, que viajas por el mundo repartiendo amor, esperanza y testimonio, llevas una Caja siempre contigo. Y no es sólo la Caja que un día nos regalaste: es la Caja que contiene la gratitud y la amistad de por vida que te profesamos y te profesaremos siempre.

Porque sobrepasaste el testimonio. Porque pasaste por nuestra vida y te quedaste en ella. Porque es ese Ibán sano y pleno de vida al fin, el que ya siempre recordaremos.

Ibán, el ser humano.

Recibe todo nuestro amor.

La Caja de Ibán y su libro "Cuando abracé la vida"

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