Adictos al dolor

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El dolor emocional está presente en nuestras vidas puesto que somos seres de emociones. Vivimos, respiramos, latimos… y por tanto, sentimos. Es natural sentirnos mal en ciertas ocasiones, sobre todo cuando estamos atravesando una experiencia dolorosa, como la muerte de un ser querido, una separación, la pérdida de un trabajo, etc.

¿Pero qué ocurre cuando nos sentimos mal sin motivo aparente?

Pues que tal vez nos hayamos vuelto adictos al dolor.

NUESTRO CUERPO ES UNA FARMACIA

Imagina que tu jefe o jefa te dice un viernes a última hora:

- ¡El lunes tenemos que hablar en mi despacho!

A partir de ese momento tu mente genera todo un torrente de pensamientos:

– Dios mío, ¿qué querrá decirme?

– Seguro que no es nada bueno.

– ¿Qué habré hecho mal?

– ¿Y si me despide? ¿De qué voy a vivir? A mi edad no encontraré otro trabajo…

Esos pensamientos hacen que tu cerebro se ponga en marcha y envíe señales a las diferentes glándulas de tu cuerpo, como tu hipotálamo, tu glándula suprarrenal, tu timo, tu páncreas, etc., las cuales conforman la gran farmacia de tu cuerpo. En ellas se fabrican las hormonas, unas sustancias químicas formadas por aminoácidos, que se combinan entre sí formando largas  cadenas. Para cada emoción se fabrica una sustancia química diferente y de esta forma tenemos hormonas para el miedo, para la tristeza, para la ira, para la alegría, para el amor, etc.

Como tu jefe o jefa no se ha explicado suficientemente bien tu glándula suprarrenal se pasa todo el fin de semana fabricando cortisol y tu hipotálamo la acompaña produciendo adrenalina, hormonas asociadas al estrés. Y es que… no aguantas ya de puro nervio (¿¿¿Qué narices querrá decirme???).

triste

Un montón de cortisol y adrenalina son vertidos a tu torrente sanguíneo por tus glándulas y de allí, viajan veloces como si de una autopista se tratase hacia diferentes órganos de tu cuerpo. La adrenalina viaja hasta el corazón. Una vez allí, nuestra hormona toma contacto con las células del corazón, las cuales tienen miles de receptores (o pequeñas cerraduras) repartidos por toda su superficie. Cada hormona es como una llave que encaja en una determinada cerradura de dicha superficie y, cuando lo hace, desencadena una reacción en la célula.

La adrenalina le dice a la célula que hay que bombear más sangre, por lo que el corazón se acelera, aumentando nuestro ritmo cardíaco y nuestra tensión arterial. Por su parte, el cortisol le dice a nuestro cuerpo que necesita más glucosa y una vez ha consumido la glucosa en sangre la toma de nuestros músculos.

El estrés también produce que la división celular se detenga y que todos aquellos procesos que no son indispensables para sobrevivir se pospongan, como pueden ser, la digestión, la absorción de nutrientes, la reparación de células dañadas, etc.

Esto se entiende si pensamos que el estrés es un mecanismo de defensa desarrollado por nuestro cuerpo para nuestra supervivencia, es decir, para librarnos de una muerte segura. En el pasado, cuando vivíamos en grutas y salíamos a cazar, a veces éramos nosotros los perseguidos y cazados. Para poder escapar de un depredador, nuestro organismo hacía acopio de toda la energía posible para correr lo más rápido que nuestras  piernas dieran de sí o para poder ser más fuertes y asestar un buen golpe a la fiera amenazante. Nuestro organismo es muy listo y piensa, ¿para qué quiero destinar energía al sistema inmunitario si tal vez dentro de diez minutos estaré en la panza de un león? Pues eso. Cuestión de prioridades.

Aunque hemos evolucionado y ya no nos persigue ninguna fiera, éstas siguen existiendo, en nuestra mente, bajo la apariencia de un jefe o una jefa y nos pasamos el fin de semana como si nuestra vida sufriera amenaza de muerte.

HOLA, SOY UNA CÉLULA Y NECESITO MI DOSIS…

Estamos bombardeando a nuestras células con las mismas sustancias químicas durante horas, días, meses e incluso años. En el caso del estrés, estas sustancias fueron diseñadas por la naturaleza para ser utilizadas durante pocos minutos hasta que el peligro pasara pero vivimos en un estado de peligro psicológico constante, por eso personas bajo un fuerte estrés continuado envejecen más rápido y acaban teniendo serios problemas de salud.

La célula recibe tanto de lo mismo que, para protegerse, hace que los receptores para esas sustancias desaparezcan, volviéndose insensible a dichas sustancias. En otras palabras, para seguir sintiendo lo mismo, necesitamos subir la dosis. Por eso hay personas adictas a la adrenalina que necesitan seguir experimentando emociones cada vez más fuertes y los vemos embarcados en nuevos deportes de riesgo: ahora saltan en paracaídas, luego bucean con tiburones blancos en el Pacífico, luego realizan salto base, etc.

salto

Y es en este estado de adicción, cuando la célula insensibilizada se divide para crear una nueva célula, ésta contiene más receptores para la sustancia a la que es adicta (ya que necesita dosis más altas) en detrimento de receptores para otras sustancias como vitaminas, antioxidantes, colágeno, etc.

Posiblemente tu jefe o jefa no te despida el lunes por la mañana. ¡Tal vez hasta te diga que está feliz por tu trabajo y que desean aumentarte el sueldo! Pero tú te habrás pasado todo el fin de semana bombardeando a tus células con estrés, fomentando una adicción.

Lo mismo nos vale para la tristeza, para el sentimiento de culpa, para el victimismo, para la envidia, para el pesimismo, etc. Si mantenemos los mismos patrones mentales alimentamos a nuestras células siempre con lo mismo, y nos hacemos adictos psico-bioquímicos.

Por este motivo hay personas que son adictas a sentirse mal, a sentirse culpables, a pensar que no valen nada, que merecen una vida de desgracias y castigos varios… son personas tristes, grises y que, por lo general, atraen a otras personas igual de tristes o bien terminan por quedarse solas porque nadie los aguanta eternamente. Son adictos al dolor y viven en un completo círculo vicioso del cual muchas veces ni siquiera son conscientes. ¿Conoces a alguien así? ¿Eres tú una de esas personas?

No te preocupes.

Existe una solución y está en TU mano.

CURAR LA ADICCIÓN

Las emociones en sí no son buenas o malas, son solo eso, emociones. Los seres humanos somos tan ricos y complejos por el amplio abanico de emociones que somos capaces de sentir y de hecho, debemos sentir. Es nuestra forma de gestionar dichas emociones la que puede ser buena o mala dependiendo de si nos ayuda a aprender y a evolucionar o por el contrario nos inmoviliza y nos impide tomar la responsabilidad de nuestra vida.

La buena noticia es que siempre es un buen momento para empezar a hacer cambios y tomar nuevas decisiones. En cuanto adoptes nuevos hábitos de pensamiento empezarás a crear nuevas redes neuronales que a su vez enviarán la orden para elaborar nuevas sustancias químicas más beneficiosas para tu organismo.

Haz cosas que te hagan feliz, disfruta sanamente de la vida, aliméntate bien, duerme lo suficiente, todo esto mejorará tu estado de ánimo y por tanto te será más fácil pensar positivamente.

Así que, ¿a qué esperas para alimentar a tus células con los pensamientos adecuados?

¡Tu salud emocional y física te lo agradecerá!

felices

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9 thoughts on “Adictos al dolor

  • ayer nos enseñaste que la vida siempre nos presenta señales y debemos estar atentos pues hoy con este articulo y aqui en el C.C.DE TORRERO en un ordenador que no es mio fue lo primero en mi correo que lei,era la señal que necesitaba HOY. Gracias por ello y gracias porque siempre estan con una mirada,un beso o quizas solamente con una simple sonrisa.Gracias a la vida por hacerme encontar vuestra libreria.BESOS

    • Muchas gracias, Rosa. En definitiva, la vida nos está sucediendo a cada uno de nosotros por lo que cada uno es, a su vez, herramienta de la vida para traer información a otras eprsonas o, en este caso, señales. Un fuerte abrazo.

  • AYER NOS ENSEÑASTE QUE LAVIDA SIEMPRE TE DA SEÑALES Y TU DEBES ESTAR ATENTO A ELLO HOY CON ESTE ARTICULO ME HAS DADO LA SEÑAL QUE NECESITABA.COMO SIEMPRE ME DAS Y ME DA TANIA SIEMPRE LO UE NECESITO CON UNA PALABRA ,UN BESO O QUIZAS CON UNA SIMPLE SONRISA.GRACIAS POR ELLO.

  • Por otro lado, la algolagnia es una reaccion psicologica al dolor que no involucra directamente deseos o aspectos psicologicos. En cualquier caso, aunque la parafilia es enfermiza de por si la algolagnia tambien puede llegar a serlo si se trata de dolor sustancial que va mas alla de banales sensaciones de dolor que en un encuentro sexual se transforman en placer.

  • Excelente artículo, muy claro e ilustrativo.
    Gracias por crear un blog con temas tan interesantes.
    Es un placer saber que hay gente como vosotros acompañando y cuidando.
    Un afectuoso saludo:

    Rosario (Chara)

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